Temor a una segunda burbuja tecnológica


Artículo (versión extendida) publicado en el suplemento “Empresas y emprendedores” de La Vanguardia (26.11.2013). Marc Jordana.

El 10 de marzo del 2000 reventaba la que se denominó burbuja tecnológica o “punto com”. La fiesta de hipervalorar empresas descapitalizadas “por lo que en un futuro podrían generar” se había terminado y el Nasdaq perdía tres cuartas partes de su valor en solo dos años.

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Trece años más tarde, algunos consideran que estamos alimentando de nuevo una nueva burbuja en el sector digital. Seguramente, el caso más flagrante y que hizo sonar todas las alarmas fue la compra de Instagram por parte de Facebook el año pasado por 1 billón de dólares. Muchos dirán que se trababa de una compra estratégica, otros que incluso se trataba de una ganga teniendo en cuenta los millones de usuarios que tenía la famosa app. Sin embargo, lo cierto es que estaba comprando una empresa con solo 13 trabajadores, que no facturaba un centavo y que no tenía un modelo de negocio definido. Solo para hacer una comparación odiosa: el New York Times tiene un valor menor a pesar de tener 7.000 trabajadores y facturar 2 billones de dólares al año.

Instagram fue el caso más mediático, pero hay más, como la reciente adquisición de Tumblr (una plataforma de blogs que factura 13 millones de dólares al año) por parte de Yahoo, a una valoración de 1,1 billones o el reciente intento fallido de compra de Snapchat por parte de Facebook por nada más que 3 billones de dólares en efectivo.

La valoración que se basa en el potencial en lugar de hacerlo en datos empíricos es uno de los síntomas de una burbuja. Otro lo encontramos en el mercado laboral. La sobre-inversión en un sector hace difícil encontrar profesionales, lo que provoca altos sueldos, renegociaciones constantes al alza y un fenómeno muy curioso llamado acquihiring, que consiste en comprar empresas que están a punto de cerrar por el valor de su equipo humano.

Según Andrew Chen, blogger y emprendedor norteamericano, el acquihiring prolongará la burbuja durante 3-5 años en lo que son valoraciones iniciales. El motivo es que un inversor pequeño seguirá invirtiendo mucho en startups porque sabe que solo puede ganar o recuperar la inversión, pero nunca perderla, dado que en el peor escenario venderá el equipo a compañías como Twitter, Groupon o Facebook, que pagarán entre uno y tres millones de dólares por ingeniero informático. Cuando la inversión en web disminuya, esta será compensada por la inversión en aplicaciones móviles.

Pero no todo son voces alarmistas. La mayoría de expertos coinciden en que la situación actual no tiene nada que ver con la de hace 13 años.  De entrada, el Nasdaq-100 “solo” se han revalorizado un 35 % este último año y un 184 % en los últimos 5 años. Del 1995 al 2000 se había revalorizado casi un 1.000 %, subiendo un 109 % el año anterior al crash.  Cabe añadir, además, que a diferencia de entonces, ahora hay empresas mucho más rentables y capitalizadas que lo conforman.

Aparte de este dato objetivo, hay muchos que apuntan que las supuestas sobrevaloraciones no se están analizando desde la perspectiva correcta. Marc Vidal, analista económico digital, considera que compañías como Facebook, Twitter, Pinterest o Tumblr no se tienen que valorar por la facturación actual, sino por el volumen de datos que manejan y el poder de gestión que tienen con estos datos. Quizá alguna de estas compañías desaparezca pero, ¿y si siguen existiendo dentro de 5 años? Según Marc habremos aprendido que el balance de estas nuevas empresas no se mide como si fueran una cadena de venta de electrodomésticos o una petrolera.

Y es que en definitiva, quien pone gasolina a estas startups son fondos de capital riesgo, fondos dispuestos a perderlo todo en 9 de cada 10 inversiones con tal de que una de estas inversiones hayan dado con la próxima gran empresa, que no tiene porque ser un Facebook, sino que también puede ser un Softonic, Privalia, Social Point o Idealista, empresas Made in Spain. Luis Martín Cabiedes, socio de Cabiedes & Partners, uno de los principales fondos de capital semilla de España, está totalmente en contra de los que apuntan a una nueva burbuja. Según él,  para que esta se dé, tal y como apunta Robert Schiller, deben pasar tres cosas a la vez: una subida generalizada de precios, mecanismos de retroalimentación y creación artificial de la oferta, algo que no esta pasando de forma generalizada.

Con todo, para aquellos que todavía vean similitudes, cabe recordar que el 50 % de las empresas que nacieron en la época de la burbuja sobrevivieron, dos de la cuales fueron Amazon y Google. ¿Se sobrevaloraron estas empresas?

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2 comentarios

Archivado bajo Emprendedores, Startup

2 Respuestas a “Temor a una segunda burbuja tecnológica

  1. En el artículo, la palabra “billón” está mal usada en repetidas veces. Por favor, un poco de cuidado con esto para no engañar a los lectores. ¡Gracias!

    • Se trata de “billones americanos”, es decir, 1 billón = 1.000 millones. Al hablar de dólares, he considerado que no era incorrecto utilizarlo (y además es bastante común en el sector, dominado por medios como TechCrunch, Venture Beat, etc.). De todas formas, gracias por el comentario 🙂 Es cierto que a veces puede causar confusión.

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