El sensacionalismo, una enfermedad de la que ni diarios serios como La Vanguardia pueden escapar


El sábado 20 de febrero, una foto resaltaba en la portada de La Vanguardia. Era Tiger Woods. El pie de la foto era el siguiente: “Tiger Woods se arrepiente. Después de tres meses de silencio, el golfista pidió ayer perdón, reconoció que sigue terapia por adicción al sexo y no puso fecha a su vuelta al deporte”

¿Esto merece ser portada de un diario, supuestamente serio, como La Vanguardia? Evidentemente no. Pondría la mano en el fuego que la mayoría de sus lectores, entre los que me incluyo, desaprueban también este tipo de portadas. Que a un tipo que se le da bien dar golpes con un palo de golf sea, además, un adicto al sexo y, consecuentemente, haya tenido problemas con su pareja, y ahora se arrepienta, no es de interés para el target de lectores de La Vanguardia. Aquel que compre un diario basándose en portadas de este tipo tiene otras opciones ya, como comprar la Cuore semanal. O incluso puede comprar un diario deportivo, donde más o menos entendería que esto fuera portada, sobre todo entre semana, cuando cuesta encontrar titulares.

Y es que portadas como estas chocan frontalmente con el posicionamiento que, a mi entender, La Vanguardia quiere transmitir. Este diario siempre se ha caracterizado por ser un diario serio, relativamente imparcial, donde cualquier chorrada no se convierte en noticia, y donde las buenas noticias van acompañadas con un contenido de calidad, porque detrás hay un periodista de verdad. Pero una portada como la de mencionada se lo carga todo. Una portada como la de ayer hace que me pregunte si La Vanguardia ha cambiado de estrategia como diario y ha decidido ser un nuevo Periódico de Catalunya, el cual ya está infectado desde hace tiempo por esa temida enfermedad llamada sensacionalismo,  que además se caracteriza por mezclar noticias con chorradas y por tener un contenido simple donde abundan las fotos, los gráficos y los coloretes. Y para que nos entendamos, lo que hace el Periódico de Catalunya es muy respetable. Seguramente hay gente que tiene una percepción distinta de lo que es noticia o no y que, a lo mejor, no le interesa leer una noticia en profundidad, sino más bien tener cuatro pinceladas de lo que ha pasado y punto.

Pero la Vanguardia no debe competir con esto. Esta no es su guerra. Y lo de combinar una portada sensacionalista para captar los lectores habituales de El Periódico o de la Cuore al mismo tiempo que mantiene un “interior” serio para continuar fidelizando a su target habitual me da que no. Que los lectores de El Periódico son muy fieles a su diario, y la Cuore también. En cambio, más portadas como estas harán que, por primera vez en mi vida, a lo mejor me plantee comprar otro diario. Probablemente no encontraría otro más serio, pero ya me lo habría planteado. Y esto me preocupa.

Lo grave es que no es sólo esta portada lo que me está llevando a pensar que La Vanguardia está perdiendo parte de su autenticidad. Ya llevamos unas cuantas últimamente, sobre todo en la versión online, que a veces parece que siga una estrategia totalmente distinta. El 31 de diciembre de 2009, por ejemplo, resaltaban la siguiente noticia: “Alerta sanitaria ante un nuevo método para consumir LSD a través del ojo”. Era una noticia impactante, que captaba la atención, pero que nadie dentro de La Vanguardia se encargó de validar. Y es que el LSD se ha consumido vía ocular, por lo menos, desde los años de la ruta del Bakalao. Me gustaría pensar que era navidad y que los periodistas de verdad estaban de vacaciones y que está noticia la colgó el becario de turno. Pero esto no puede ser señores de La Vanguardia. Aunque la Fepad (Fundación para el Estudio, Prevención y Asistencia a las Drogodependencias de la Generalitat Valenciana) envíe una nota de prensa, esta debe ser contrastada. Esto es el trabajo de un periodista de verdad. Porque los de la Fepad, por lo visto, sólo saben quemar dinero público, porque se enteran de las cosas al cabo de 20 años. Y esto sí que debería ser noticia, que unos señores encargados de combatir la drogadicción lo único que saben hacer es malgastar el dinero de todos. Pero esto implica un poco de investigación periodística y claro, es mucho más fácil colgar la típica nota de prensa catastrofista. Y un error como este, aunque sea esporádico, tiene consecuencias, porque hace que uno empiece a dudar de la veracidad de las otras noticias.

En definitiva, que la buena reputación es algo difícil de ganar. El ser considerado un diario auténtico no es fácil. Y por auténtico me refiero a un diario relativamente imparcial, donde las opiniones más subjetivas que pueda haber están bien argumentadas, donde sólo tienen cabida las noticias de verdad, donde reina el contenido de calidad, donde se huye del sensacionalismo y donde detrás de cada noticia ha habido un trabajo real de periodismo. Por favor, señores de La Vanguardia, no lo estropeen y pierdan este buen posicionamiento, que en general debo reconocer que es merecido. No pierdan el norte y tampoco permitan que la falta de rigurosidad de algunos que intentan ser periodistas se cargue el buen trabajo de los periodistas de verdad que tienen en nómina.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Medios de comunicación

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s